la pesada

María
desde su juventud le habían puesto un mote la pesada, no es que
fuera gorda.
Lo
que pasa es que desde niña siempre había sido presumida, iba al
colegio impecable, ni un pelo sobresalía al otro.
Y
luego estaba la ropa siempre tenía que ser qué hiciera conjunción
entre el pantalón y el jersey sí el vestido es rosa los zapatos
tenían que ser un color parecido.
Al
ser rubia María había notado que el color rojo le caía muy bien.
Y
claro que se pintaba los los labios de ese color. Sus amigas siempre
que la veía le decían míster perfecta.
Está
se enfadaba y les decía lo que pasa es que una tiene percha y le
guste ir bien arregla dita.
Con
los años no cambio, sino que se hizo más presumida y cuando ve a
alguien que fuera joven y que no se arreglaba se creía el deber de
enseñarle a potenciar el atractivo que tenía.
Cuando
conoció a Blanca una mujer un poco más joven que ella que apenas se
preocupaba de su vestimenta y de maquillarse se decidió que ella
tenía que ayudarle. Y aunque a veces se ponía pesada María siempre
le decía es por tu bien así te saldrá un novio y te casarás.
La
otra la miro y para qué quiero un novio.
María
se echaba a reír pues ya sabes.
El
que le preguntaba- Blanca
Y
estás se reía a carcajada limpia pues el sexo guapa, es que no la
usado no sabe lo que te has perdido.
Así
poco a poco iba derrumbando las barreras que ponía Blanca.
Ponerla
guapa era su día y sabía que tarde o temprano lo aceptaría.
Aunque
ahora tenía que ir a poco a poco cuando la veía le decía no te has
peinado.
Si
le contestaba- Blanca y me he metido laca.
A
mí no me engañas decía María. Te tienes que maquillar un poco de
color en el rostro de una mujer le hace cambiar, un buen peinado la
hace verse guapa. Una ropa bonita te hace elegante.
Eres
muy pesada reprochaba -Blanca.
Y
esta irónica le decía no sabes cuánto soy y lo que puedo ser.
Si
nadie se ha ocupado de ti es ahora mi deber hacerlo
Y
así Blanca tuvo que aprender a ser una mujer.
Fin
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